Por Juan Carlos Carabajal
Ante lo impactante de la noticia me vienen a la mente miles de escenas de gratos momentos compartidos con este querido hermano aquí y allá en un clima de fraternidad inigualable. Nos va a costar imaginarnos un Atamisqui sin su gracejo y su creatividad.
Elpidio Rafael Herrera nació en la villa en el seno de un hogar humilde y desde edad temprana buscó los medios para expresar y canalizar su enorme creatividad. Desde la creación de la sachaguitarra con elementos poco habituales de la luthería con la que creó un universo de sonidos emparentados con el monte más profundo con solo unas pocas cuerdas y el resto con la más pura imaginación.
Queda como herencia un bagaje de canciones compuestas con él y cuyos títulos están en el repertorio de músicos y cantores que valoran la autenticidad del mensaje. Vayan como ejemplo “Igual que pájaro herido”, “Sentimiento montaraz”, “Atamisqueando” , “Vengo a pedirte perdón”, “Atamisqui o Salavina”, “Un himno santiagueño, “Lágrimas atamisqueñas, etc.
No se puede cerrar esta sencilla evocación sin mencionar su participación en la creación de la Misa santiagueña y su complemento Navidad sachera donde aportó su voz y el sonido de su particular instrumento.
Vayan para él una estrofa de su genial chacarera “La Yacu Chiri”.
Con mi poncho atamisqueño / “tapemén” cuando me muera
y con la sachaguitarra / “puntienmén” chacareras.
Nunca lo olvidaremos.
