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Un día como hoy, en 1998, el mundo entero hablaba del “Chango” Córdoba

Un día como hoy, en 1998, el mundo entero hablaba del “Chango” Córdoba

El 17 de enero de 1998 quedó marcado como una de las fechas más significativas en la historia del deporte de Santiago del Estero, tras una velada memorable, Juan Domingo Córdoba obtenía el título mundial mini mosca de la Organización Mundial de Boxeo (OMB), al ganarle por puntos en 12 vueltas al mexicano Melchor Cob Castro.

Previo a ello, había perdido en peleas mundialistas ante Humberto González y Chatchai Sasakul. El santiagueño repitió el logro en mayo, cuando defendió su corona frente al argentino Sandro Oviedo.

En su segunda defensa, desarrollada el mismo 1998, perdió la corona a manos de otro hombre nacido en México: Jorge Arce.

Conocido popularmente como “El Chango” o “Panza”, Juan Domingo Córdoba nació en Santiago del Estero el 6 de agosto de 1982. Su récord se compone de 34 victorias (K0 19), 6 derrotas y 3 empates. Debutó como profesional el 13 de noviembre de 1992, noqueando a Luis Osvaldo Monges, en Catamarca.

El diario Clarín, recordaba la gran hazaña del “Chango” con la siguiente nota:

Corre el Panza Juan Domingo Córdoba. Desde algunas de esas calles de barro del barrio Sarmiento -su barrio- hasta el santuario de San Esteban, a unos 12 kilómetros de allí. Es que este chango de 25 años, de sonrisa pícara y lágrima fácil, tiene palabra. Le pidió a su santo un título mundial y se lo dio tras vencer al mexicano Melchor Cob Castro en fallo unánime en la categoría minimosca. Por eso el maratón que partió con una caravana de amigos y familiares a las 7 de la mañana de ayer. Para agradecer por ser el primer campeón mundial de su Santiago del Estero querido. El 20 en la historia del boxeo argentino. Gané por mi buen estado físico y por los consejos que me dio mi madre, a la que hice renegar bastante. Pero me puse las pilas y le di a mi familia la alegría más grande de toda su vida, se apura a decir Córdoba para, aunque sea en palabras, agradecer a doña Marta. Esa mamá cuyos problemas del corazón aguantaron estoicamente las emociones que le dio uno de sus diez hijos. ¿Sabés por qué me dicen Panza? Porque cuando era chico iba a lo de todos mis vecinos y comía algo en cada casa, dispara el también campeón argentino y sudamericano de los minimoscas, que además tiene los cinturones Mundo Hispano e Intercontinental, dos títulos intermedios pero moscas. Alguno de estos cinturones lo voy a donar, aclara, y luego sonríe. Y llega el Chango a ver a su patrono. Vestido con los colores amarillo y rojo -igual a los del Santuario- dentro de esos pantalones tres cuartos que usó en la pelea.

Con los brazos en alto que no tocarán el cielo esta vez como la noche del Club Ciclista Olímpico. Pero que estarán cerca de sus amigos que, pese a la silenciosa oración de otros fieles, hacen explotar bombas de estruendo y una buena artillería de cohetes. Todo es felicidad y por eso Juan Domingo señala: El título mundial lo comparto con mis amigos y mis colegas. Ser campeón no es estar en otro mundo, por eso no me agrando y ya van a ver cómo sigo siendo el mismo jetón de siempre que saluda a sus conocidos a los gritos, aunque estén a tres cuadras. Mientras la ceremonia que encabeza su padre Mario (iba atrás en una moto) y que todos festejan transcurre bajo un increíble clima fresco, se vuelven a ver las lágrimas que el ahora dueño de la corona largó después de escuchar el Himno, antes de chocar con el mexicano o cuando lo proclamaban como rey de la categoría. Los hombres sí lloran. Aun luego de lograr un lugarcito en esa galería imaginaria de los grandes junto a Pascual Pérez, Horacio Accavallo o Carlos Monzón, por ejemplo. Como lo logró él, el diminuto titán que no peca de humilde. Que es humilde: No me siento un grande. Yo me crié en la calle, en el Mercado Armonía. Pero soy bien educado, por eso la gente me quiere. Se atolondra y quiere agradecer a todos los que lo ayudaron, como los médicos -Pascual y su esposa- que le preparaban las dietas que le sirvieron para su preparación. Que mejoró con respecto a otras ocasiones y por la que en algún momento fue criticado y ahora responde. Me di cuenta de que éste es el camino y que me voy a entrenar como nunca para taparles la boca a los criticones. Y sigue festejando Juan Domingo Córdoba. Como si el sueño de campeón no acabara. Porque ahora, él es el campeón. Simplemente, el campeón del pueblo.

Fuente: Blog: Fatigando lugares comunes – Papeles amarillentos (papelesamarillentos.wordpress.com) / Diario Clarín

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