Noticias del Estero
Información a un click de Santiago
Generic selectors
Coincidencia exacta
Buscar en título
Buscar en contenido
Post Type Selectors
post

Un nuevo caso vincula a religiosas con la entrega ilegal de niños en la ciudad de Añatuya

Un nuevo caso vincula a religiosas con la entrega ilegal de niños en la ciudad de Añatuya

“Mi nombre es María Natalia. Nací en Añatuya en septiembre de 1981. Fui entregada a mi familia de crianza por la Hermana Isabel del complejo Santa Rosa, donde pasé mis primeros días de vida. Tengo identidad sustituida, no hubo adopción legal”.
Así, tan breve como contundente es la introducción del pedido de ayuda de una joven que a través del grupo “Vidas Robadas Añatuya”, de la red social facebook, saca nuevamente a la luz una vieja sospecha que apunta a las religiosas de la ciudad cabecera del departamento Taboada, señaladas por muchos como parte de un complejo engranaje que mueve el tráfico de recién nacidos en esta parte de Santiago del Estero, pese a que esto nunca llegó a ser demostrado por la Justicia.


Fundación Adoptar es una de las organizaciones que más fuerte se plantó en los últimos años frente esta situación, aportando testimonios de mujeres que aseguran haber perdido sus hijos a manos de gente que se los arrebataron de centros de salud de Añatuya, o bien casos en los que médicos o gente del lugar les habrían ofrecido dinero u otros beneficios a cambio de sus hijos recién nacidos, para quienes prometían un mejor futuro.
A esto se sumaron incontables informes periodísticos, locales, nacionales, incluso algunos traspasaron las fronteras argentinas.
La nota de María Natalia, publicada en “Vidas Robadas Añatuya”, reaviva esta vieja polémica que enfrenta incluso a la comunidad añatuyense, entre los incrédulos y aquellos que aseguran estar viviendo en una sociedad donde el tráfico de bebés está instalado desde hace décadas.
Lo contundente de este nuevo caso de búsqueda de identidad es la mención de una religiosa y de una institución en concreto, donde -según la joven- fue entregada a una familia “de manera ilegal”, tal como se lo confesó antes de morir el hombre que la crío como hija biológica.
“Mi fecha de nacimiento -dice María Natalia-, que puede no ser real, es el 8 de septiembre. Los datos que tengo son muy pocos, son los que me dio mi papá de crianza quien siempre me alentó a buscar mis orígenes. Sé que mi madre biológica era joven, aproximadamente 20 años, y que me entregó a cambio de ropa y calzado. Era de contextura física grande. Y unos dos años después de tenerme entregó otro bebé. Yo nací con muy bajo peso. Llegué a Buenos Aires con 1,500 kg”.
Su testimonio se ajusta perfectamente al típico caso descripto por los miembros de la Fundación Adoptar y otros denunciantes, quienes señalan como principales víctimas a madres de corta edad que viven en condiciones de extrema pobreza y que se ven obligadas a entregar a sus hijos a cambio de comida u otros elementos de primera necesidad.
También se repiten las historias de madres que una y otra vez entregan a sus hijos de manera ilegal a parejas que son contactadas por personas conocidas en Añatuya por oficiar de nexos con potenciales interesados, los que casi siempre residen en Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe o en el extranjero.
La carta de María Natalia concluye con un emotivo pedido de ayuda: “Quiero aclarar que sólo busco cerrar esta parte de mi historia, no es mi intención juzgar ni enojarme con nadie. Fui una persona muy feliz con la familia que Dios puso en mi camino. Amé y amo a mis padres de crianza, a quienes ya no tengo conmigo. Y uno de los motivos que más me mueve a llegar a mi verdad es habérselo prometido a mi padre. Por mi viejo a quien se lo prometí y por mi hija a quien no quiero privar de parte de su identidad, es que busco mi origen biológico. Si mi historia te suena, comunicate conmigo. Gracias”.

Compartir

Deja un comentario