Ciclomotores que alguna vez fueron parte habitual de las calles de Santiago, publicidades de época, antigüedades y objetos retro forman parte de una propuesta poco conocida que puede visitarse durante el fin de semana con entrada libre y gratuita.
Para quienes buscan una salida diferente durante el fin de semana, Santiago del Estero guarda un rincón capaz de despertar recuerdos y transportar a sus visitantes varias décadas hacia atrás.
Se trata del Museo del Ciclomotor, un espacio dedicado especialmente a aquellos vehículos de baja cilindrada que durante las décadas de 1980 y 1990 tuvieron una presencia inconfundible en las calles santiagueñas.

La colección reúne diferentes modelos que permiten reconstruir parte de una historia relativamente reciente de las dos ruedas. Para quienes vivieron aquellos años, seguramente habrá más de una moto capaz de despertar recuerdos; para los más jóvenes, la visita ofrece la posibilidad de conocer vehículos que fueron protagonistas de la vida cotidiana de generaciones anteriores.
Mucho más que ciclomotores
La experiencia no termina en las motos. El lugar también reúne antigüedades, objetos y artículos retro, carteles y afiches publicitarios de diferentes marcas, conformando una particular postal de otras épocas.
El museo funciona dentro del Shopping Conte, otro de los aspectos llamativos del paseo: el complejo tiene la particularidad de haber sido construido utilizando contenedores, lo que le otorga una estética muy diferente a la de los centros comerciales tradicionales.

La combinación convierte al lugar en una alternativa interesante para recorrer sin apuro, descubrir objetos curiosos y, por qué no, compartir recuerdos entre distintas generaciones.
Una salida gratuita para el fin de semana
Otro punto a favor es que conocerlo no tiene costo. El Museo del Ciclomotor abre sus puertas viernes, sábados, domingos y feriados, de 17 a 22, y la entrada es libre y gratuita.
Una opción diferente para incorporar a la agenda del fin de semana y descubrir un espacio que conserva una parte de la memoria cotidiana santiagueña: aquella época en la que estos pequeños ciclomotores eran parte inseparable del paisaje de la ciudad.










Fotos: Subsecretaría de Turismo
