Las tensiones entre Juan Sebastián Verón y la cúpula de la AFA siguen escalando, y esta vez el presidente de Estudiantes eligió un blanco bien específico para dejar en claro su malestar: Central Córdoba. Con ironías transparentes y mensajes en doble sentido, la Brujita usó al Ferroviario como ejemplo de lo que él considera “favores” y decisiones arbitrales que responden más a la política que al fútbol.
Las declaraciones llegaron después de las duras sanciones que recibió tras ordenar que el plantel de Estudiantes diera la espalda a Rosario Central en el pasillo de honor del domingo pasado. Verón sostuvo que el castigo —seis meses de suspensión para él y sanciones para sus jugadores— fue una represalia al comunicado que emitió el club, y volvió a cuestionar el modo en que la AFA maneja reconocimientos, títulos y ceremonias.
En diálogo con Ernesto Tenembaum, Verón negó que la estrella que recibió Rosario Central tenga valor oficial y aseguró que la aparición de dirigentes y jugadores para recibir el trofeo “ya estaba armada”.
En Santiago del Estero, la lectura fue inevitable: el presidente de Estudiantes volvió a exponer la interna que mantiene con Claudio Tapia y Pablo Toviggino, dirigente santiagueño y hombre fuerte del Consejo Federal.
Pero la frase que más ruido hizo en la provincia llegó cuando Verón habló de posibles represalias: “Vamos a estar atentos… Estas cosas pueden terminar en un descenso, en malos arbitrajes, es algo a lo que estamos acostumbrados”.
Sin nombrarlo, dejó flotando el fantasma de los “arbitrajes favorables” que muchos rivales suelen insinuar cada vez que se menciona a Central Córdoba, un club que suele quedar en el centro de estas sospechas por su vínculo político con la estructura nacional del fútbol.
Verón insistió en la falta de confianza: “Siempre preguntamos qué árbitro nos toca y quién está en el VAR. Ahí se resuelve todo”.
Y fue al hueso cuando le consultaron por el partido del sábado contra Central Córdoba. Entre risas, soltó: “Está complicado mañana…, digo porque es un muy buen equipo”.
El remate fue aún más sugestivo: “No miré las designaciones. Sabés cómo te bajan la mística… en un segundo te la bajan”.
Las alusiones dejaron claro que, para Verón, enfrentar a Central Córdoba no es solo un duelo deportivo, sino un partido cargado de suspicacias políticas y arbitrales.
Las declaraciones se dan en pleno conflicto con Tapia y Toviggino, y si bien Verón evitó mencionarlo directamente, el tono fue claro: usó la visita de Estudiantes al Madre de Ciudades como una forma de marcar distancia con la conducción del fútbol argentino.
Para el público santiagueño, la ironía no pasó inadvertida. El presidente de Estudiantes convirtió al duelo con Central Córdoba en un símbolo de la pelea que hoy sacude a la AFA: una disputa donde los arbitrajes, el VAR y las decisiones políticas están tan en juego como los puntos dentro de la cancha.
