Natalia Púmara es una médica pediatra que se enamoró de Suncho Corral. Su compromiso con su profesión la llevó a conocer esta ciudad que se encuentra en el departamento Juan Felipe Ibarra para asistir a personas de toda la zona como voluntaria de Haciendo Camino.
Entre sus decenas de consultas se encuentra Francisco, un pequeño de tres años que se robó su corazón. Tal es así que una vez por mes, usa su único día libre para viajar 5 horas desde Tucumán hasta Suncho Corral para verlo a él y a otras tantas familias que necesitan atención.
Según relató, hace 6 meses conoció a Francisco, que asiste al Programa Nutrición de la Fundación. “Apenas lo revisé me di cuenta de que tenía una cardiopatía grave y era un milagro que estuviera vivo. Francisco no recibe atención médica regular y desde que nació diversos hospitales le pospusieron la operación que necesitaba”.
Natalí se llevó sus papeles e hizo los trámites para poder operarlo en el Hospital del Niño Jesús de la ciudad de San Miguel de Tucumán. Además, le brindó hospedaje en su casa a la mamá y la abuela de Francisco, durante las semanas previas y posteriores a la operación.
Desde esta entidad solidaria informaron que sólo 3 meses después de haberlo atendido por primera vez, operaron a Francisco y todo salió muy bien. Fue dado de alta y volvió a su casa en Suncho Corral. Hoy tiene una vida normal y Natalí viaja todos los meses para hacerle los controles correspondientes.
