Durante el debate en el Senado por el proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, el senador nacional por Santiago del Estero, Gerardo Zamora, protagonizó uno de los momentos más comentados de la sesión al detectar un error de redacción en uno de los artículos de la iniciativa impulsada por el oficialismo.
Mientras analizaba el artículo 38 del proyecto, Zamora advirtió que el texto establecía que una de las disposiciones complementarias comenzaría a regir el “1 de julio de 1968”, una fecha evidentemente incompatible con una ley que aún se encuentra en tratamiento parlamentario.
Con ironía, el legislador expuso la situación ante el recinto y cuestionó la calidad técnica de la redacción. “Lo felicito al que hizo esto… el copiar, cortar y pegar, le hubieran borrado. ¡Primero de julio de 1968 va a comenzar a regir esta ley!”, expresó entre risas, generando repercusiones inmediatas durante la sesión.
Para Zamora, el error dejó al descubierto la improvisación con la que se intentó avanzar en un paquete de reformas que ya había sufrido modificaciones de último momento, entre ellas la eliminación del capítulo que buscaba ampliar del 15% al 25% el límite de tierras rurales en manos extranjeras.
Pero el senador santiagueño fue más allá de la observación técnica y aprovechó su intervención para cuestionar duramente al gobierno de Javier Milei. En ese sentido, afirmó que desde diciembre de 2023 la Argentina atraviesa una etapa marcada por “discursos de odio, violencia y confrontación” y sostuvo que el país vive bajo “un gobierno totalmente deshumanizante”.
Zamora advirtió además que, aunque el oficialismo retiró el capítulo referido a la Ley de Tierras ante la falta de apoyos, no abandonará ese objetivo. “Creo que esto fue retirado para avanzar de otras formas sobre este mismo objetivo. Quizás este no sea el último intento; seguramente, ojalá me equivoque, se va a insistir sobre estos intereses que están por detrás”, señaló.
Durante su exposición también planteó que detrás del debate existen dos modelos de país en disputa. Por un lado, ubicó a quienes promueven la desregulación y la concentración económica; por otro, a quienes defienden la producción nacional, el arraigo, la incorporación de ciencia y tecnología y la protección de los recursos estratégicos.
En ese marco, defendió la importancia de preservar la soberanía sobre el territorio nacional y sostuvo que “la tierra no es un bien cualquiera”. Argumentó que se trata de un recurso vinculado con la producción de alimentos, el acceso al agua, la biodiversidad, las zonas de frontera y la seguridad nacional.
Finalmente, el senador consideró que el retiro del capítulo sobre tierras rurales fue consecuencia de la reacción social y de los cuestionamientos surgidos desde distintos sectores políticos e institucionales. A su entender, esa respuesta demuestra que la ciudadanía volvió a involucrarse en debates centrales para el futuro del país y logró frenar una iniciativa que consideró perjudicial para los intereses nacionales.
