En una de las manifestaciones religiosas más multitudinarias y profundas del norte argentino, la festividad del Señor de los Milagros de Mailín volvió a reunir este domingo a miles de peregrinos llegados desde distintos puntos de Santiago del Estero y del país. Pero en medio de la emoción popular, las promesas, los agradecimientos y la devoción, la homilía central del cardenal Vicente Bokalic dejó también un fuerte mensaje atravesado por la realidad social y económica que vive la Argentina.
Frente a una multitud que colmó el santuario de la histórica villa santiagueña, el arzobispo de Santiago del Estero habló de las “mochilas pesadas” que hoy cargan muchas familias y puso el foco en problemas como la falta de trabajo, la incertidumbre de los jóvenes, la exclusión social y el avance de la indiferencia.
“Pueblo fiel de Mailín, peregrinos que hoy llevan mochilas muy pesadas”, expresó Bokalic al iniciar su mensaje. “Hoy nos reunimos como pueblo de fe frente a la cruz que es símbolo de esperanza”, agregó.
La celebración, considerada una de las expresiones de fe más importantes de Santiago del Estero y de toda la región, estuvo marcada este año por un tono particularmente sensible hacia las dificultades cotidianas que atraviesa gran parte de la sociedad.
Tomando el Evangelio de la Ascensión, el cardenal destacó la espiritualidad popular del pueblo santiagueño y valoró la capacidad de seguir caminando en medio de contextos complejos.
“La fe de nuestro pueblo es muy hermosa y sabemos caminar porque somos un pueblo peregrino”, sostuvo.
Pero rápidamente vinculó esa imagen del peregrino con la situación social actual. “Caminamos juntos con quienes llevan cruces como las nuestras: la soledad, la falta de trabajo, la incertidumbre de los jóvenes, la lucha de los trabajadores de nuestra patria”, afirmó.
En uno de los tramos más contundentes de la homilía, Bokalic advirtió sobre el riesgo de naturalizar la exclusión y la desigualdad social.
“No podemos acostumbrarnos a que muchos queden descartados, que haya enfermos sin atención, familias sin trabajo o jóvenes sin educación”, señaló.
Incluso remarcó con preocupación un dato que atraviesa fuertemente la realidad social argentina: “Casi el 50% de los jóvenes no terminan el secundario y eso es cortarles un horizonte”.
A lo largo de su mensaje, el arzobispo retomó también conceptos centrales del pontificado del Papa Francisco, especialmente aquellos vinculados a la cultura del encuentro, la solidaridad y el rechazo al individualismo.
“Nadie se salva solo”, recordó, citando una de las frases más repetidas por el pontífice argentino.
En ese sentido, sostuvo que la Iglesia “no está atada a ideologías” y remarcó que su misión es “predicar el Evangelio y ponerse siempre del lado de la dignidad de los pequeños y los jóvenes”.
La homilía tuvo además referencias directas a las situaciones de emergencia social vividas recientemente en el norte argentino, particularmente las inundaciones que afectaron a numerosas familias. Bokalic destacó allí la respuesta solidaria del pueblo santiagueño y puso a Mailín como símbolo de comunidad y encuentro.
“Aquí el peregrino comparte y se muestra el gesto sencillo”, expresó.
Finalmente, llamó a construir una sociedad menos indiferente y más humana frente al dolor ajeno.
“El Señor nos envía a defender la vida y crear la cultura del encuentro en medio de tanta indiferencia”, concluyó.
En un contexto nacional marcado por las tensiones económicas, la incertidumbre social y los fuertes debates políticos, las palabras del cardenal resonaron más allá del ámbito estrictamente religioso y encontraron eco en una multitud que llegó hasta Mailín llevando no solo promesas y agradecimientos, sino también preocupaciones, angustias y necesidades muy concretas.
