A semanas de las fiestas de fin de año, el intendente Víctor Araujo promulgó la ordenanza N° 1.019, aprobada días atrás por unanimidad en el Concejo Deliberante mediante la cual se declara a Fernández “territorio libre de pirotecnia de estruendo”.
El objetivo principal de la medida –según fundamentaron los autores del proyecto- “es la protección de la vida, la salud y el medio ambiente ya que los principales afectados son las personas con autismo, todo tipo de animales y además buscando evitar todo tipo de lesiones, oculares, quemaduras etc.”
Esta ordenanza también establece una serie de exigencias para los comerciantes eventuales y permanentes, quienes deberán solicitar en la Dirección de Bromatología de la Municipalidad la autorización correspondiente para la venta de pirotecnia de bajo impacto auditivo, pirotecnia fría y lumínica.
En los considerando del proyecto de ordenanza se hizo hincapié en la existencia de un fundamento constitucional para la prohibición de la venta y uso de pirotecnia de estruendo, y remarca también que es necesario resguardar la vida, el medio ambiente y la salud, “cuyo daño ha sido comprobado en las experiencias vividas cada año en épocas de las fiestas y/o eventos públicos”.
De igual manera hace referencia a las estadísticas de organizaciones ligadas a la problemática, centros de salud, asociaciones protectoras de animales y otros organismos, como respaldo a esta disposición que recibió el acompañamiento del Departamento Ejecutivo.
En cuanto a las habilitaciones de “locales eventuales” para la venta de artículos pirotécnicos, se estableció que en todos los casos tendrán un carácter provisorio desde el 18 de diciembre hasta el 5 de enero.
También se contemplan severas multas fijadas en una unidad de medida que toma como referencia el precio de la nafta Premium.
En caso de comprobarse la comercialización de pirotecnia de estruendo, se podrán aplicar multas que van desde las 20 a las 100 unidades de medida, además del decomiso y clausura del local de 2 a 10 días corridos. En el caso de eventos públicos, la pena es mucho más severa, puede llegar a 200 unidades de medida.
