El fútbol argentino despide con profunda tristeza a una de sus grandes leyendas. Este jueves, a los 75 años, falleció Luis Adolfo Galván, histórico defensor de la Selección Argentina campeona del mundo en 1978. El exjugador, oriundo de Fernández, Santiago del Estero, murió en la ciudad de Córdoba, donde residía, tras atravesar un delicado estado de salud en las últimas semanas.
Galván fue una pieza fundamental en la defensa del equipo dirigido por César Luis Menotti, que conquistó el primer título mundial para el país en el Estadio Monumental. Con su estilo sobrio, silencioso y firme, se ganó un lugar de respeto dentro y fuera de la cancha. Fue titular en seis de los siete partidos del certamen y formó una zaga recordada junto a Daniel Passarella.

Dueño de un perfil bajo y un compromiso ejemplar, su figura trascendió el campo de juego. En Santiago del Estero, su ciudad natal lo recuerda con orgullo y gratitud, como uno de los máximos embajadores del deporte provincial a nivel internacional.
Además de su paso por la Selección, Galván desarrolló una destacada carrera en clubes como Talleres de Córdoba, donde es ídolo, y otros equipos del fútbol argentino. Su trayectoria estuvo marcada por la humildad, el trabajo silencioso y una entrega total por los colores que defendió.
La noticia de su muerte generó una fuerte conmoción en el ámbito futbolístico y en el país entero. El fútbol argentino despide hoy a uno de sus campeones más queridos. Su legado permanecerá vivo en cada recuerdo de aquel inolvidable 1978.

